Hare Squead

HARE SQUEAD: LO MEJOR DE IRLANDA

Una de las actuaciones de rap más emocionantes de Europa.

HARE SQUEAD: LO MEJOR DE IRLANDA

Una de las actuaciones de rap más emocionantes de Europa.

La conexión de Irlanda con la música es un hecho mundialmente reconocido. La conexión es más fuerte que la de Italia con la pizza y la pasta, o que la de Rusia con el vodka y el ajedrez. Piensa en Irlanda y te vendrán a la mente los orígenes del folk, la modernización del rock, un hombre en un pub tocando un violín ante una multitud de lugareños; pensarás en U2, Enya, la cabeza de Sinead O'Connor flotando sobre un fondo totalmente negro mientras canta "Nothing Compares to You". Pero intenta pensar en el hip-hop irlandés y sin embargo ahí no encontrarás mucho. Para la mayoría de los nacidos en los 2010, el evento de rap más importante en Irlanda tiene que ver con dos cómicos con bolsas de plástico en la cabeza, conocidos como los Rubberbandits.

Pero las cosas han cambiado no hace demasiado. En 2015, el rapero de Dublín Rejjie Snow apareció con su primer single oficial y tras él surgió una corriente constante y fresca de artistas rompedores, muchos de ellos eran parte de la primera o segunda generación de inmigrantes africanos o caribeños. Hay un rapero ecléctico, Simi Crowns, Rusangano Family repleta de suciedad y tintes, y luego está Hare Squead, el joven evento de rap pionero en Dublín con Lilo Blues, Jessy Rose y Tony Konstone.

Hare Squead surgió de la niebla, esto es bastante literal, con su vídeo de debut repleto de humo "If I Ask" el último verano: un petardo atronador que hacía que sentarte en tu mesa y mirar al portátil pareciera un columpio en Amnesia. Según iban apareciendo más canciones, como el rompedor single "Herside Story" hiphopero del verano, el trío pasó de tener uno de los mejores espectáculos en directo de Irlanda a una de las actuaciones de rap más emocionantes de Europa. A esto le siguió el tour internacional con Dua Lipa y espectáculos en directo con el rapero estadounidense Goldlink en Londres.

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Llegan a las oficinas de New Era a la mañana siguiente después de una actuación, con unas bolsas de KFC en la mano. "Esto de New Era es la ostia," dice Konstone observando las gorras que se alinean en la pared. Este año han pasado mucho tiempo en el estudio de grabación, en Londres y en Dublín, dando los últimos toques a su segundo álbum, ya publicado, "Season 2". "El estudio tiene mucho rollo", dice Konstone, "cuando entrábamos, nos relajábamos y hacíamos lo que sentíamos en ese momento". Jessy le corta riendo, "Nos mirábamos a los ojos, unos a otros."

La primera canción que surgió fue "Pure"; una sesión improvisada lenta, intensa y sutil acerca del amor no correspondido, con una producción delicada y como de arrullo que llega directamente al cerebro humano en las horas de soledad de la noche, a las tantas de la madrugada, o en el taxi de vuelta a casa después de la discoteca. "I can see there's something in your mind and I don't like it," canta Lilo Blues con una voz aguda, lo que crea un ambiente lírico que vira entre un corazón roto y confidencias de almohada, y hace que la canción se parezca en parte al tema de R&B "Marvin's Room" del colega irlandés Drake. "Hemos dado comienzo a este álbum con algo calmado", explica Lilo. "Es suave, pero creo que a la gente le va a gustar".

Los tres miembros eran unos niños cuando sus familias se trasladaron a Dublín. De pequeños, lo que más les gustaba era el fútbol y el skate, y no les iba demasiado el colegio. "La generación de mi hermana mayor fue una de las primeras en tener a niños negros en el colegio", explica Konstone. "Pero para nosotros fue mejor. Se nota que la sociedad va cambiando". Tony y Lilo se conocieron cuando se mudaron a la misma urbanización residencial, con 12 años, y empezaron a interesarse por la música desde bien jovencitos. El padre de Lilo le obligó a estudiar piano porque no había nadie que lo supiera tocar en la iglesia local. Se grababa vídeos y los iba subiendo a Facebook. Jessy entró en la ecuación más adelante: "Di con ellos en la ciudad gracias al skate," me cuenta. "Me contaron algo de lo que estaban empezando a crear y les pregunté si podía convertirme en el Frank Ocean del grupo. Fue algo instantáneo".

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A pesar de ser un grupo bastante joven y contemporáneo, la llegada a la fama de Hare Squead ha sido muy de la vieja escuela. Se dieron a conocer en Irlanda a través del implacable encanto de las actuaciones en directo, mucho antes de tener la música online. En los locales de tamaño medio en los que actuaron, solían ser el primer grupo de rap en actuar. "Íbamos con un grupo en directo de 8 instrumentos y la gente se volvía loca con nosotros," dijo Konstone. Había montones de personas en sus actuaciones, signo de algo todavía mayor: la cultura joven de Dublín había comenzado a mezclarse y a diversificarse. "Es algo que de verdad está pasando en la ciudad en estos momentos", indica Konstone mientras se señala la camiseta que lleva puesta, confeccionada por un diseñador de moda dublinés. "La gente se está dando cuenta de que el colegio no es el único modo de triunfar en la vida. Puedes tener otras ideas más originales".

Una de las características que definen la música de Hare Squead es su compromiso con más de un género. O, tal y como ellos llaman a su filosofía: "genrelessness" o "el no género". Mientras vamos hablando, me cuentan que en el estudio escuchan de todo, desde la música folk del dúo First Aid Kit a Feist y al rapero de trap de Philadelphia Lil Uzi Vert. Es algo evidente en su álbum. Tras el estilo R&B suave de "Pure" viene "Flowers", una canción de hip-hop clásico con un piano y un bajo muy funky. A continuación le sigue "Petty" con un ritmo sacado directamente del dancehall. "La gente piensa que cambiar de género no está bien, que se debe tener cierta coherencia", dice Lilo. "Pero nosotros preferimos arriesgar, y parece que el público acepta el hecho de que nosotros hagamos música de todo tipo".

En este sentido, Hare Squead sabe perfectamente lo que hace. Como muchos nuevos jóvenes artistas, se dan cuenta de que conservar al público en un mundo cada vez más digital e impaciente no es cuestión de impresionar a los fans... es cuestión de conseguir que sigan preguntándose qué será lo siguiente.